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Quiere un móvil. Claves para tomar una decisión responsable

Fecha de publicación 18/08/2026
Adolescente con un movil en la mano y en la otra unregalo. Hay un texto que pone: Quiere un móvil. Claves para tomar una decisión responsable

¿Cuándo voy a tener mi propio móvil?” Es una pregunta que tarde o temprano llega a muchas familias. La entrada en la Educación Secundaria, los desplazamientos solos, los grupos de clase o el hecho de que “todos mis amigos tienen uno” pueden hacer que nos planteemos si ha llegado el momento de darles un móvil.

Pero ¿existe una edad ideal para tener el primer móvil?

La respuesta no depende únicamente de la edad, sino que deberíamos tener en cuenta su madurez, sus necesidades reales y el acompañamiento que podamos ofrecerle. Por eso no podemos pensar solamente en “¿qué edad tiene?”, sino también en “¿está preparado/a para utilizarlo de forma responsable?” y como paso previo a la compra de un móvil, pararnos a pensar en para qué lo necesita o qué usos va a darle.

Antes de dar el paso conviene reflexionar sobre varios aspectos, no es lo mismo querer un móvil porque sus amigos ya tienen uno que necesitarlo para poder comunicarse con la familia cuando empieza a desplazarse solo: ¿necesita realmente un dispositivo móvil?, ¿es capaz de seguir normas y asumir responsabilidades?, ¿entiende los riesgos de Internet?, ¿sabrá pedir ayuda si se encuentra con alguna situación incómoda? Las respuestas nos ayudarán a tomar una decisión más ajustada, en lugar de dejarnos llevar por la presión del entorno.

El primer móvil no tiene por qué ser un smartphone, normalmente no existe una necesidad real de que un menor tenga un dispositivo personal. Puede familiarizarse primero con la tecnología mediante dispositivos compartidos y siempre con el acompañamiento de una persona adulta. Por ejemplo, utilizar una tablet para realizar actividades escolares, ver contenidos adaptados a su edad o jugar durante un tiempo limitado puede ser suficiente para que aprendan a relacionarse con la tecnología de forma progresiva.

Más adelante, si aparece la necesidad de estar comunicado, tampoco es imprescindible empezar directamente con un teléfono con acceso a Internet, redes sociales y multitud de aplicaciones, hay alternativas más sencillas que permiten realizar llamadas o enviar mensajes, como los smartwatch. A medida que demuestre que está preparado/a para asumir nuevas responsabilidades, podemos ir ampliando sus posibilidades de uso. Cuanto más tarde llegue ese momento, más oportunidades habrá tenido el menor de desarrollar otras habilidades como: el pensamiento crítico, la gestión del tiempo y la aceptación de normas.

¿Cómo saber si está preparado?

No existe una prueba que nos dé una respuesta definitiva, pero hay algunas señales que pueden orientarnos. Podemos valorar si:

  • respeta las normas familiares y es capaz de asumir responsabilidades;
  • es capaz de gestionar tiempos de ocio sin frustrarse cuando termina el uso de las pantallas;
  • comprende la importancia de proteger sus datos e información personal;
  • acude a las personas adultas de confianza cuando tiene dudas o algún problema;
  • cuida sus pertenencias; y
  • entiende que tener un dispositivo implica también aceptar unas normas de uso.

No necesitamos que cumpla todos estos puntos a la perfección, se trata de valorar si podemos empezar a darle más autonomía de forma progresiva.

Por otro lado, hay que ir preparando el terreno, regalar el primer móvil no debería limitarse únicamente en abrir la caja, encenderlo y crear una cuenta. Es una buena oportunidad para hablar en familia sobre cómo utilizarlo y establecer unas normas claras desde el principio.

Ese acuerdo debería incluir aspectos como:

  • cuándo y dónde puede utilizarlo;
  • los lugares donde no se utilizará el móvil (durante las comidas o antes de dormir, por ejemplo);
  • las aplicaciones que puede instalarse;
  • normas sobre mandar fotos, vídeos o publicaciones en redes sociales (si las tiene);
  • la importancia de no compartir contraseñas ni información personal;
  • cómo actuar ante mensajes, contenidos o contactos que le hagan sentir incómodo; así como
  • configurar juntos las opciones de privacidad y seguridad del dispositivo y revisar periódicamente si las normas siguen siendo adecuadas y ajustarlas.

Hablar con naturalidad sobre lo que hace en Internet, interesarnos por sus experiencias y mantener una buena comunicación será tan importante como cualquier configuración de seguridad.

Por último, las herramientas de control parental también son una ayuda para gestionar tiempo de uso, restringir determinados contenidos o supervisar las aplicaciones instaladas, especialmente en las primeras etapas. No obstante, debe entenderse como un apoyo y no sustituirlo nunca la comunicación familiar.

 

Recursos útiles

Herramientas de control parental

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Información sobre opciones de control parental en distintos dispositivos y sistemas operativos, redes sociales, plataformas de televisión y entretenimiento en línea, aplicaciones específicas de control parental, etc.

Organizador digital familiar

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Apoyo en el plan digital familiar, ideal para acordar normas y límites de uso de las TIC con nuestros hijos/as, priorizar y compaginar tareas y promover su responsabilidad y autonomía.

Pactos familiares para el buen uso de dispositivos

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Modelos de contratos para establecer unas normas, y promover el compromiso de cumplirlas en familia: Buen uso de las redes sociales, videoconsolas, móviles, tabletas, y para compartir dispositivos familiares.

Vales de tiempo

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Enseña a tu hijo a gestionar el tiempo de juego, aprender a parar y dejar de jugar, de forma práctica con estos vales de tiempo inspirados en los pases de batalla.