Blog publicado el 03/09/2026
El factor humano sigue presente en buena parte de las brechas de seguridad, pero eso no convierte automáticamente al empleado en el eslabón débil. Una política de seguridad continúa siendo imprescindible, pero ya no basta con escribir unas normas y pedir a la plantilla que las recuerde. Los engaños son más creíbles, llegan por más canales y aprovechan las prisas del trabajo diario. El riesgo surge de la combinación entre engaños, credenciales, herramientas y procesos mal diseñados. Actualmente, el papel del factor humano en proteger una pyme significa facilitar las decisiones seguras, reforzar los accesos, comprobar las operaciones delicadas y convertir a cada persona en parte activa de la defensa.