El factor humano sigue presente en buena parte de las brechas de seguridad, pero eso no convierte automáticamente al empleado en el eslabón débil. Una política de seguridad continúa siendo imprescindible, pero ya no basta con escribir unas normas y pedir a la plantilla que las recuerde. Los engaños son más creíbles, llegan por más canales y aprovechan las prisas del trabajo diario. El riesgo surge de la combinación entre engaños, credenciales, herramientas y procesos mal diseñados. Actualmente, el papel del factor humano en proteger una pyme significa facilitar las decisiones seguras, reforzar los accesos, comprobar las operaciones delicadas y convertir a cada persona en parte activa de la defensa.
Las ciberamenazas y ciberataques pueden afectar gravemente a la continuidad del negocio, dañar la reputación empresarial y provocar grandes pérdidas económicas, así como enfrentarse a graves sanciones. No es preciso ser un experto en ciberseguridad para prevenir estos riesgos, pero sí estar concienciado de su existencia y establecer ciertas reglas básicas de seguridad. En INCIBE publicamos la 'Guía de supervisión de ciberseguridad para directivos no técnicos' con la que establecemos unas pautas prácticas de ciberseguridad fácil de seguir por empresarios y responsables de pequeñas y medianas empresas que no dispongan de un perfil técnico, a través de la protección de la información de la empresa y guiando al directivo a integrar la ciberseguridad como un pilar fundamental de la gestión diaria de su negocio.
Hace casi diez años publicamos la ‘Guía de Gestión de Riesgos. Una guía de aproximación para el empresario’, con un enfoque práctico y orientado a la toma de decisiones. Hoy, en un entorno digital mucho más complejo, actualizamos la guía para que siga siendo útil y cercana a la realidad empresarial.
Las empresas enfrentan una nueva generación de ataques de phishing que utilizan inteligencia artificial para crear mensajes altamente personalizados y convincentes, superando las defensas tradicionales. Las organizaciones deben implementar soluciones integrales que combinen tecnología avanzada de detección con programas de concienciación continua adaptados a las nuevas amenazas.
Con el tiempo, se ha visto que la Directiva NIS tenía algunas carencias que daban poca uniformidad a la ciberseguridad y ciberresiliencia de la sociedad y los mercados digitales en la Unión. Por ello, en el marco de normas de la UE respecto a la ciberseguridad, en el 2022 se publicó una nueva versión de esta norma que la sustituye: la Directiva NIS2.
Contamos con leyes que defienden el derecho al Honor Empresarial de las reseñas falsas y existen empresas especializadas en la defensa del mismo.



