¿Deberían preocuparles a las familias los videojuegos online?
El entorno online se ha convertido en el principal medio de socialización de las nuevas generaciones, esto incluye videojuegos como Roblox, Fortnite, Brawl Stars o Minecraft que, en muchas ocasiones, conforman una parte importante de la vida social de nuestros hijos/as, ya que pueden interactuar con otras personas mientras juegan.
A diferencia de los juegos tradicionales, los juegos online actuales funcionan como espacios sociales donde los menores pueden comunicarse por chat de voz y texto, jugar de forma cooperativa con gente que no conocen o unirse a comunidades o grupos privados.
Un niño o adolescente vive estas interacciones con naturalidad. Sin embargo, es importante que las familias entiendan que, muchas veces, no es un entorno cerrado y controlado por lo que la supervisión no debe limitarse únicamente al tiempo que pasan jugando.
Precauciones con los videojuegos en línea
Hay una serie de riesgos que debemos conocer para prevenirlos adecuadamente:
Contacto con personas desconocidas
Es necesario tener en cuenta que, en muchos videojuegos online, la mayoría de los chats y mensajería interna están pensados para la comunicación con cualquier jugador. El contacto suele darse de forma natural a través de partidas compartidas, conversaciones sobre el propio juego o intereses comunes. El riesgo aparece cuando estas interacciones se normalizan y prolongan en el tiempo, desarrollándose sin supervisión.
En algunos casos, estas interacciones pueden derivar en situaciones de grooming, donde una persona adulta, que finge no serlo, se gana la confianza de un menor con el objetivo de generar una relación de dependencia emocional, la mayoría de veces de carácter sexual. Este proceso no es inmediato ni evidente, se produce con conversaciones cotidianas, apoyo emocional, favores dentro del juego o la petición de mantener contacto en otras plataformas como Discord, Telegram o Instagram.
La manipulación y el uso de “mantén el secreto” son elementos habituales en este tipo de prácticas que hacen que el menor no se de cuenta de que está ante una situación de riesgo.
Exposición a contenidos violentos o inadecuados
Más allá del contenido propio del videojuego, puede ocurrir que un/a menor reciba mensajes que incluyan enlaces a contenidos inadecuados o perjudiciales para su edad o madurez, como: enlaces de contenido violento o sexualizado, juegos de azar, apuestas o sistemas de recompensa (loot boxes) que fomentan conductas adictivas, así como promociones engañosas relacionadas con monedas virtuales o sorteos falsos.
Además, muchos de estos enlaces conducen a estafas o fraudes, donde los estafadores prometen enviar artículos a cambio de dinero o información personal. Las ganas de avanzar en el juego o conseguir objetos exclusivos hace que los menores sean especialmente vulnerables a este tipo de engaños. Por eso es fundamental trabajar con ellos la idea de que no todos los mensajes y personas que conocemos en el juego son seguros.
¿Cómo afecta esto a niños, niñas y adolescentes?
Que un/a menor sea víctima de algunas de las situaciones mencionadas anteriormente puede ser difícil para ellos/as y llegar a suponerles una experiencia traumática que afecte incluso a su desarrollo emocional, social y académico, tanto en el entorno físico como digital. Además, podrían llegar incluso a normalizar conductas inadecuadas.
¿Cómo podemos ayudar a los menores a evitar estas situaciones?
- Acompañar y supervisar al menor, no desde la vigilancia, sino a través de la creación de un espacio seguro y de confianza y siempre que sea posible, jugar en espacios comunes del hogar, interesarse por el juego de forma natural, por lo que le gusta y con quién juega. Es importante que se sienta acompañado, que comparta situaciones incómodas y pida ayuda cuando lo necesite. Lo principal ante cualquier problema siempre será comprenderle, apoyarle y aconsejarle para poder solventarlo.
- Establecer normas claras. Es fundamental que los menores conozcan que está permitido y que no mientras juegan al videojuego. Estas normas deben adaptarse a su edad y madurez.
- Revisa la configuración de privacidad y seguridad. Dejar el perfil privado, limitar las comunicaciones con personas desconocidas, restringir los mensajes privados o desactivar el chat de voz son algunas de las opciones que tienen muchos juegos. También, a la hora de crear un perfil, han de tener en cuenta no emplear nombres reales dentro del juego, para evitar posibles identificaciones.
- Chat de juego sólo con amistades. Dentro del apartado de configuración del chat de cada videojuego, establece la opción de “chatear” solamente con sus amistades y no con jugadores aleatorios, ya que, en la mayoría de estos juegos puede comunicarse con cualquier usuario de su partida, o a veces incluso de otras. Esto supone que cualquiera podría mantener una conversación con él/ella, si no se establece lo contrario.
- Control parental. Habilita las herramientas de control parental que presentan las videoconsolas con las que se pueden restringir diferentes acciones, como el acceso a contenido inadecuado, la gestión del tiempo que dedica a jugar, limitar el chat o las opciones de compra y micropagos dentro del juego.
La prevención no consiste en vigilar constantemente, sino en crear un entorno de confianza en familia para permitir al menor disfrutar del juego de forma segura.
Si tienes dudas sobre la seguridad digital de tu hijo/a, contacta con la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, 017, un servicio gratuito y confidencial, a través de una llamada al 017, WhatsApp (900 116 117) o Telegram (@INCIBE017).





