¿Cómo perciben los adolescentes europeos los riesgos y oportunidades de Internet?

Fecha de publicación
19/02/2020
Grupo de adolescentes haciéndose un selfi en clase

Cada vez que vemos a un adolescente con un móvil en las manos, con su consola, o delante de una smart TV, los adultos nos preguntamos a qué se dedican cuando están conectados y por qué les apasiona tanto todo lo que tiene lugar en Internet. A menudo, también emitimos un juicio rápido en el que el adolescente, habitualmente, sale mal parado. Pero, ¿qué ocurre realmente detrás de esas pantallas?

El mundo de los menores en Internet es para muchos un completo desconocido, y tal vez por ello, un entorno hostil o negativo. Niños, niñas y adolescentes tienen una percepción distinta y así lo demuestran los datos publicados en el nuevo informe de 2020 de la red de investigación EU Kids Online, sobre la experiencia digital de los menores europeos.

Internet no es una pérdida de tiempo

Lo tienen claro, Internet les ofrece un mundo de ventajas y están decididos a sacarle partido. A nivel europeo, el principal uso es lúdico, ver vídeos y escuchar música. Para un 70% de los adolescentes españoles, por el contrario, el propósito más importante es comunicarse con sus amigos y familiares. Las redes sociales, los videojuegos en línea, o el uso para tareas escolares ocupan una posición intermedia, y otros hábitos como buscar noticias de actualidad son menos habituales.

En realidad, si reflexionamos sobre estas cifras y recordamos nuestra adolescencia, resulta que no son actividades tan diferentes a las que ocupaban nuestro tiempo. Ahora existe un nuevo espacio donde pueden llevarlas a cabo, que es Internet, y en cierto modo es normal que lo utilicen y aprovechen las oportunidades que les proporciona. ¿No haríamos nosotros lo mismo?

Como en cualquier otro contexto en el que conviven oportunidades y riesgos, estas actividades no son en sí mismas negativas o positivas. La misma actividad puede tener consecuencias positivas para un menor, pero negativas para otro. Depende del uso que haga de Internet, pero también de sus habilidades y conocimientos. De hecho, un 60% de menores europeos afirman sentirse seguros siempre o a menudo al conectarse a Internet, lo que no quiere decir que estén seguros realmente.

¿Motivamos por igual a niños y niñas en el uso de Internet?

Queremos animar a nuestros hijos/as para que usen la tecnología de forma segura y responsable, y así se lo hacemos saber, procurándoles nuestro consejo y estableciendo normas. Les decimos lo que pueden hacer en la Red, con quién pueden hablar o qué clase de páginas pueden visitar. La cuestión es que, según la percepción de los menores, no somos equitativos. Niñas y jóvenes sienten que con ellas somos más restrictivos en lo que se refiere a Internet y creen que a los chicos se les anima más a explorar o divertirse en la Red.

Menor con móvil, al fondo sus padres hablando con su hermana

Al mismo tiempo, las chicas perciben que es un entorno menos seguro para ellas y reconocen que se sienten más molestas cuando alguien les ataca o les trata mal, siendo España uno de los países que acusa significativamente esta apreciación. Los jóvenes españoles, en general, tienen una confianza baja en la actitud de otros usuarios de Internet, y sienten que son poco amables o atentos. Es posible que nuestro modo de transmitirles la información sobre los riesgos esté influyendo en este tipo de creencias, que no siempre son ciertas ni suponen necesariamente mayor protección.

Debemos ser conscientes de que cualquier menor puede ser víctima de los riesgos que tanto nos preocupan, y la prevención es imprescindible en todos los casos. Por ejemplo, según el informe, las adolescentes españolas buscan más contenidos sobre autolesión o sobre hábitos de alimentación poco saludables. Pero por supuesto, hay chicos que también se interesan por estos temas, y deben conocer por igual los peligros que se esconden detrás de estos contenidos.

¿Y qué ocurre con las relaciones sociales que mantienen en la Red? Un dato para valorar al respecto, es que los menores europeos encuentran más sencillo ser ellos mismos en Internet que en las relaciones cara a cara. Tal vez por esto, en España un 27% de los menores entre 12 y 14 años ha llegado a quedar en persona con un desconocido de Internet, y la cifra sube al 44% entre los 15 y los 16 años. Estos datos pueden ser desconcertantes, pero para ellos, la mayor parte de estos encuentros les hacen sentir bien, es una manera más de conocer gente nueva.

Adolescentes charlando sonrientes en clase con una tablet, cuadernos y libros

Es natural que los adolescentes busquen estas relaciones sociales, pero deben aprender a hacerlo de forma segura y para eso tienen que contar con nuestro apoyo y experiencia, como ocurre en cualquier otro contexto. Tenemos que recordar que su actividad en Internet puede ser saludable y positiva siempre que aprendan a realizarla con seguridad. Ayudarles a encontrar espacios y contenidos educativos y de calidad donde divertirse, conocer amigos/as e informarse es una tarea que no podemos dejar de lado.

Tareas pendientes: nuestra responsabilidad en su educación digital

Porque, aunque no siempre lo parezca, los menores mayoritariamente sí tienen en cuenta los consejos de sus padres y la mediación parental sigue siendo fundamental para su aprendizaje. Eso sí, en algunos aspectos los adultos aún tenemos que mejorar. En España un 52% de los menores afirma que sus padres nunca o casi nunca les hablan sobre el uso de Internet, frente al 37% de la media de los países europeos.

Otro punto sobre el que debemos reflexionar es el sharenting o difusión de imágenes de nuestros hijos e hijas. Uno de cada diez menores asegura que sus padres han publicado contenidos sobre ellos que les hacían sentir molestos o incómodos, sin preguntar si estaban de acuerdo.

Menor enseñándole algo en el móvil a su padre en la cocina

En lo que respecta a situaciones problemáticas en la Red, los menores prefieren acudir a amigos/as de su edad cuando tienen un problema (50%), antes que a sus padres (40%) o a sus profesores (5%). Pero la cifra que más nos debe preocupar es que un 19% no hablaría del problema con nadie. Son datos que deben hacernos reaccionar.

Necesitan poder contar con nuestro apoyo en cualquier ámbito de su vida, y en la actualidad, Internet es uno de sus lugares favoritos de encuentro, formación y ocio. No lo podemos ignorar, y sin duda es el momento de aumentar nuestra implicación en su vida digital. Nosotros somos su principal ejemplo, y si queremos que aprendan a utilizar la Red con precaución y respeto, debemos mostrarles cómo hacerlo.

¿No tienes claro por dónde empezar? Disfrutar de actividades conectadas en familia siempre es buena opción, jugando a sus videojuegos favoritos o charlando sobre esa nueva aplicación de móvil que tanto le gusta. Siempre que tengas dudas, recuerda que tienes a tu disposición la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE 017, en la que puedes realizar tus consultas de forma gratuita y confidencial.

En definitiva, aceptar que la realidad de hoy, su realidad, incluye la tecnología, nos ayudará a acercarnos y facilitará que podamos protegerles mejor. Si los menores se han adaptado al cambio de forma proactiva, los adultos también tenemos en nuestras manos la opción de mostrar una actitud abierta y participativa. Es la mejor forma de acompañarles en su desarrollo y formar parte de todo lo que van a vivir en Internet.

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